27 abr. 2014

Baryonyx, el dinosaurio de la semana

Este lunes es mi cumpleaños (28/4) y quería celebrarlo con mi dinosaurio favorito; mi dinosaurio favorito es el Alosaurio, pero ya que éste fue el dinosaurio de la semana el año pasado, he decidido recurrir a mi segundo dinosaurio favorito: el Baryonyx.


                               

El Baryonyx fue un dinosaurio terópodo que tuvo una extraña cresta de pequeño tamaño en la parte superior de la cabeza, casi entre los ojos. Tenía un hocico largo y aplanado con unos orificios de la nariz que se encontraban en la parte superior de éste. En la mandíbulas tenía unos dientes afilados y cónicos que eran perfectos para atrapar presas escurridizas. La mandíbula inferior tenía 32 dientes en cada lado, el doble de la mayoría de los dinosaurios carnívoros. Eso quiere decir que tendría 128 dientes en las dos mandíbulas. La mandíbula inferior era larga y delgada. Además, tenía una forma como de "S", similar a la de los cocodrilos actuales. En sus manos, una inmensa garra que se situaba en el primer dedo podría haber servido como una herramienta de pesca y como arma. Esta garra tenía un núcleo de 28 centímetrosy podía haber sido más grande si estaba recubierta de hueso.
El hallazgo fortuito de una inmensa garra condujo a una de los más importantes descubrimientos de dinosaurios del siglo XX, el esqueleto fósil de un dinosaurio carnívoro (la mejor palabra sería piscívoro) realmente extraño. Sus poderosas garras-pulgar le merecieron el nombre de "Garras" cuando se encontraron sus restos en 1983. 
Los científicos creen que el Baryonyx fue un pescador excepcional. Escamas medio digeridas de peces antiguos que fueron descubiertas entre sus restos muestran su dieta piscívora a base pescado y probablemente otros dinosaurios. Es probable que utilizara estas garras gigantes para arponear peces en los ríos. El Baryonyx tenía un estrecho y largo hocico, similar al de los cocodrilos, de modo que puede haber utilizado sus afilados dientes para atrapar peces en el agua.
El Baryonyx fue un dinosaurio con nueve metros de longitud y una altura de dos metros y medio en la cadera. Su peso oscilaba entre las dos y las tres toneladas. Los restos de Baryonyx fueron descubiertos en 1983 en el sur de Inglaterra en una formación rocosa llamada Wealden Clay. En la época del Baryonyx, Inglaterra no era la templada y arbolada tierra que es actualmente. Europa occidental era entonces una llanura tropical repleta de bosques pantanosos. Abundaban las plantas como las colas de caballo, las cícadas, los helechos y las coníferas. Los científicos expertos en dinosaurios Angela Milner y Alan Charig, del museo Británico de Ciencias Naturales, el Natural History Museum, bautizaron oficialmente al Baryonyx en 1986, tres años después de su descubrimiento. Estos paleontólogos le pusieron el nombre de Baryonyx (garra poderosa) a favor de su inmensa garra.

LA PESCA DEL DÍA
Caminando sobre sus patas traseras sobre el lecho de un río antiguo, el Baryonyx rebusca en el agua en busca de presas. Al ver un cardumen de peces, el dinosaurio ataca con sus inmensas garras-pulgar. Al final saca del agua una de ellas, que chorrea sangre, mientras, atravesada por ella, se debate la primera presa del día. Es casi seguro que el Baryonyx  utilizaba también la boca. Con un veloz mordisco de sus dentudas mandíbulas podía haber atrapado un puñado de peces en los rápidos.

25 abr. 2014

La fauna ibérica cretácica y los dinosaurios emparentados con las aves españoles

España, en general, la península ibérica fue muy "rica" (hablando sobre la fauna, los distintos tipos de dinosaurios y las especies de plantas. Por eso, he decidido hacer una entrada relacionada con mi país: España. Además, ya que la entrada que publiqué el día 17/4/14 trataba sobre el origen de las aves he decidido hacer algo parecido a unas grandes descripciones sobre los diferentes dinosaurios emparentados con las aves españoles, aunque alguno ya se considera ave.
                 
EL PAISAJE DE LA PENÍNSULA IBÉRICA CRETÁCICA
Tanto el paisaje como las especies que habitaron nuestra península, la península ibérica, durante el Cretácico inferior, hace entre unos 130 millones de años y 115 millones de años, eran muy diferente a los que que conocemos actualmente.  En ese periodo del mesozoico, el último, el territorio de lo que hoy es Europa occidental se encontraba en la latitud que ocupan ahora las islas  Canarias, y su régimen climático era tropical, cálido y con una acusada alternancia de periodos húmedos y secos. Las masas vegetales estaban constituidas por helechos arborescentes, cicas -plantas arbóreas parecidas a las palmeras- y coníferas, entre los que habitaba un diverso abanico de especies de reptiles, entre ellas los dinosaurios. Sin embargo, en aquel mundo casi sin flores, apenas sin mamíferos y en el que, en los ríos y lagos de lo que ahora es la península ibérica, aún se podían encontrar pequeños tiburones o incluso celacantos (coelacanthus), algo estaba cambiando. En efecto, el Cretácico inferior constituyó una etapa de cambio en la composición de los ecosistemas continentales y en él se constatan los primeros representantes de muchos de los linajes de organismos que constituirán los elementos predominantes en ecosistemas posteriores: plantas con flores, grupos de peces de agua dulce, cocodrilos con características modernas y las primeras aves estrechamente emparentadas con las formas que conocemos hoy en día.
La información sobre cómo se produjo esta transformación está dispersa en multitud de yacimientos a lo largo y ancho del mundo. Sin embargo, una parte importante de nuestro conocimiento sobre cada periodo concreto de la historia se basa  en el análisis de algunos yacimientos en que se han encontrado fósiles que reproducen las estructuras orgánicas, incluso las más delicadas y frágiles, con un alto grado de fiabilidad.
DOS YACIMIENTOS SINGULARES
Durante el cretácico inferior, en lo que actualmente son los yacimientos de Las Hoyas y el Montsec se instalaron lagos carbonatados que, aunque distantes entre sí casi 400 kilómetros, se desarrollaron en contextos geológicos y climáticos similares. En ambas zonas, al menos ocasionalmente, concurrieron una serie de factores cuya actuación conjunta permitió la conservación de restos poco frecuentes en el registro fósil, lo que nos permite constatar cómo eran los ojos o las antenas de algunos crustáceos, la venación e incluso el patrón de color de las alas en algunos insectos, y la textura de la piel de un dinosaurio o la delicada estructura de las plumas de las aves.
   
A este tipo de localidades pertenecen los yacimientos españoles de Las Hoyas, en Cuenca, y de la sierra del Montsec, en Lleida. En 1998 se cumplen cien años desde que el geólogo  e ingeniero de minas Luis Mariano Vidal  citara por primera vez la presencia de fósiles en los yacimientos de la sierra del Montsec. En dambio, la comunidad científica conoce el yacimiento de Las Hoyas desde hace apenas trece años. El análisis de los miles de ejemplares fósiles recogidos hasta la fecha en ambos yacimientos han permitido la identificación de uno de los conjuntos más completos de flora y fauna de ambientes continentales mesozoicos (245-65 m.a.). Hasta el momento, entre las dos áreas se han reconocido más de 200 organismos diferentes, de los que aproximadamente una tercera parte están presentes en ambas. La flora abarca todos los grandes grupos de vegetales reconocidos en el Mesozoico, destacando fósiles poco comunes como restos de gnetales o de algunas de las primeras plantas que presentaban flores. Los abundantes restos de invertebrados representan a distintos grupos de moluscos (gasterópodos y bivalvos) y artrópodos (crustáceos, miriápodos, arañas e insectos). Los vertebrados están fundamentalmente representados por peces, entre los que destacan los tiburones, los celacantos y un nutrido grupo de pequeños teleósteos. Aproximadamente uno de cada mil ejemplares localizados son tetrápodos, entre los que se han reconocido distintos grupos de anfibios, tortugas, lagartos, cocodrilos, dinosaurios no avianos y aves. Muchos de estos ejemplares han venido a rellenar espacios vacíos de información en el registro del Mesozoico, por lo que tienen una gran relevancia para el conocimiento de la historia evolutiva de los linajes a los que corresponden. En este sentido, uno de los grupos de animales emblemáticos para ambas localidades es el de las aves. La historia evolutiva temprana de las aves ha sido tradicionalmente un campo de investigación muy especulativo, dada la ausencia de registro fósil entre Archaeopteryx, el ave más antigua que se conoce y que data de hace unos 150 millones de años, y las aves dentadas del Cretácico superior norteamericano de hace unos 70 millones de años, es decir, 80 millones de años después de que apareciera el Arqueopteryx.
DINOSAURIOS EMPARENTADOS CON LAS AVES DE ESPAÑA
Las primera evidencias significativas que venían a rellenar esta ausencia de información se descubrieron en el yacimiento de Las Hoyas a mediados de los años ochenta. Hasta la fecha este yacimiento ha proporcionado restos de tres  géneros diferentes de aves primitivas, lo que indica que los ecosistemas  continentales españoles de hace unos 120 millones de años estaban ya poblados por una avifauna relativamente diversificada. El único ejemplar conocido de Iberomesornis (ave intermedia de Iberia) fue hallado por un aficionado conquense, Armando Díaz Romeral (al que debe su nombre científico; iberomesornis romerali). El análisis funcional del esqueleto de esta ave sugiere que no debía de tener la misma capacidad de maniobra que las actuales, especialmente durante el aterrizaje y el despegue. Iberomesornis también indica que las 
primeras estructuras esqueléticas aparecidas del aparato volador de las aves son aquellas que permitieron adquirir unos mínimos  necesarios para la ejecución de un vuelo activo. Este proceso fue favorecido por una tendencia hacia la disminución del tamaño: dromeosaurios, entre 500 y 25 kilogramos; Archaeopteryx, entre 500 y 200 gramos; e Iberomesornis, 20 gramos. La facilidad de vuelo de una animal está en proporción inversa a su masa corporal.
Los otros dos géneros de  de aves de Las Hoyas, Concornis y Eoalulavis, pertenecen al grupo de las enantiornitas, un conjunto de  aves cretácicas, actualmente extintas, de las que se han encontrado restos por todo el mundo. El espécimen de Eoalulavis (ave con álula primigenia) contienen información paleobiológica  de gran relevancia. Conserva evidencias de su contorno corporal y de las plumas de las alas (arriba), tanto las remeras primarias y secundarias, como el álula más antigua que se conoce.  Su cavidad torácica contiene minúsculas partículas de esqueletos de crustáceos, probablemente procedentes de su última comida. Ésta es la evidencia más antigua que se tiene sobre la dieta de las aves. Parece indicar que los hábitos de Eoalulavis serían semejantes a los de las actuales aves limícolas, que recorren las orillas de ríos y lagos en busca de los pequeños animales que constituyen su alimento.
El yacimiento del Montsec ha proporcionado evidencias de una avifauna de edad comparable a la de Las Hoyas, a través de plumas aisladas y restos esqueléticos, representados por el género Noguerornis y un espécimen juvenil de enantiornita. Este ejemplar contiene el único cráneo de un ave mesozoica descubierto en España. De su estudio se desprende que estas aves cretácicas combinaban una estructura craneal primitiva -por ejemplo, todavía tenían dientes- con otras estructuras esqueléticas -cinturas y extremidades- avanzadas, muy eficaces para el vuelo. Sus huesos largos presentan un alveolado característico en su capa más externa, algo que  aparece de forma semejante en las aves actuales. Esto sugiere que los patrones posnatales de crecimiento de estas aves antiguas serían comparables a los de las contemporáneas.+

17 abr. 2014

La evolución de las aves

La información que he escrito más abajo trata sobre un tema que ha intrigado mucho a los científicos, biólogos, ornitólogos, paleontólogos y otros muchos que estudian la ciencia y los animales; el origen de las aves. Quién sabe si el sabio del siglo XVIII estuvo en lo cierto y fueron los peces los antecesores de las aves y los pájaros. Pero la teoría más probable y la más probada y, también, la más aceptada es la que viene a continuación:
La evolución de los humanos es prácticamente conocida. Pero, ¿y la de las aves? El dibujo lo he hecho yo mismo en Paint. 

Para la mayoría de los evolucionistas, las pruebas de que las aves descienden de los dinosaurios -y que son dinosaurios- son concluyentes. Esta teoría había perdido fuerza a comienzos de siglo porque, a pesar de que los terópodos y las aves comparten muchas características, ningún dinosaurio parecía poseer espoleta. Sin embargo, hoy sabemos que muchas especies de terópodos la tienen, incluido el famoso Velociraptor (que fue descubierto en Mongolia en 1991). Sus dos clavículas están unidas y

Comparación entre las espoletas de Velociraptor, Archaeopteryx y una Paloma Común. Imagen de oocities.org.

forman una espoleta que tienen forma de "V" (arriba). Algunos paleontólogos y científicos rechazan la idea de una conexión entre los dinosaurios y las aves; opinan que las similitudes se deben a una evoluciónconvergente: desarrollo de características similares en especies diferentes.  Para ellos, los dinosaurios y las aves comparten un antepasado común (aún por descubrir), pero evolucionaron por separado. "Pero no tienen prueba física alguna -afirma Hans-Dieter Sues, del Museo Real de Ontario, en Toronto (Canadá)-. Sólo los dinosaurios están anatómicamente preparados para ser los antepasados de las aves.
Cómo las aves se prepararon para el vuelo. Imagen de palaeos-blog.blogspot.com.

COMPARANDO DINOSAURIOS Y AVES
  1. Espoleta y esternón: Muchos terópodos tienen los dos huesos de la clavícula unidos en espoleta, además de un esternón, ambos presentes en las aves modernas.
  2. Omóplato: Tanto las aves como los terópodos poseen escápulas, u omóplatos, largas y delgadas.
  3. Masa ósea: Las aves y los dinosaurios parecidos a las aves tienen huesos huecos (fenestrae)  y con paredes delgadas, lo que reduce el peso corporal.
  4. Muñecas giratorias: Los huesos en media luna permiten que las manos se doblen contra el antebrazos y el cuerpo.
  5. El diseño de la mano: Tanto las aves como los terópodos avanzados del Cretácico similares a los pájaros y aves han perdido dos dedos. De los tres que les quedan, el del medio es el más largo.
  6. Pubis: El hueso del pubis (localizado en la pelvis) se proyecta hacia adelante en la mayoría de los dinosaurios, pero hacia atrás en las aves y algunos terópodos.
  7. Patas: Aves y terópodos son "bípedos por obligación) , pues sus músculos y su estrucutra ósea les obliga a moverse sobre sus extremidades posteriores.
  8. Pies: Tanto aves como terópodos tienen en los pies tres dedos proyectados hacia adelante y un pulgar. En los dinosaurios, el pulgar no giraba por completo hacia atrás, lo que sí sucede en la mayoría de las aves.
 
Comparación entre los esqueletos de un ave y un Velociraptor. Los números indican las similitudes que se encuentran arriba. He modificado estas imágenes en Paint.
Ahora daremos una descripción detallada de muchos de los supuestos y posibles antecesores de las aves, además de por qué es uno de los antecesores y que tienen en común con las aves que otros dinosaurios no tenían.


DINOSAURIOS


SINOSAUROPTERYX
Descripción:
Sinosauropteryx fue un dinosaurio descubierto en China que vivió hace aproximadamente 120 millones de años. Estaba recubierto con filamentos que podría haber desarrollado como aislamiento  o para el cortejo. El Sinosauropteryx era un corredor terrestre con brazos cortos y manos con tres dedos. Tenía un brazo típico de pequeño terópodo, lo que no lo hacía muy especial entre "los suyos".
Características de la evolución: Ninguna
Especie: Sinosauropteryx prima
S. prima de mpm.panaves.com.
                                                         
Morfología de Sinosauropteryx de commons.wikimedia.org.

VELOCIRAPTOR
Descripción:
El Velociraptor fue un terópodo depredador  que sólo ha sido hallado en el Desierto del Gobi, en Mongolia. Tenía un hueso en la muñeca en forma de media luna que le permitía girar las manos, lo que le ayudaba a atrapar a sus presas. Una muñeca flexible es necesaria para el vuelo impulsado por alas.
Características de la evolución: Hueso de la muñeca en forma de media luna que le permitía flexionar la muñeca hacia el lado.
Especies: Velociraptor mogoliensis / Velociraptor osmolkae
Velociraptor de es.prehistrico.wikia.com.

                                         
Morfología de Velociraptor mongoliensis por Frederik Sìndler.
UNENLAGIA
Descripción:
El Unenlagia fue otro terópodo que fue encontrado en la Patagonia Argentina y que midió aproximadamente unos dos metros de longitud (2'3 metros). El Unenlagia no podía volar, pero si mover los brazos de arriba a abajo como se hace sobre una tabla de surf para mantener el equilibrio en el agua. Esta acción, que es precursora al aleteo, es decisiva para  el movimiento de las alas.
Características de la evolución: La capacidad de aleteo.
Unenlagia de germontes.blogspot.com.   Especies: Unenlagia comahuensis / Unenlagia paynemilli
                                                       
CAUDIPTERYX
Descripción:
A caballo entre las aves y los reptiles nos encontramos al Caudipteryx. Este dinosaurio, el Caudipteryx, es el último de una serie de sensacionales hallazgos de fósiles en China. Era un corredor veloz, cubierto de plumas primitivas que no tenían las cualidades aerodinámicas necesarias para volar aún.
Especies: Caudipteryx zoui / Caudipteryx dongi



Caudipteryx de sinsacro.blogspot.com.

PROTARCHAEOPTERYX
Descripción:
El Protarchaeopteryx también fue descubierto en China. Es parecido en muchos aspectos al Archaeopteryx (por eso recibe el nombre Protarchaeopteryx), pero aún más primitivo que él. Las plumas simétricas de sus brazos y de su cola parecen más largas que las del Caudipteryx, pero probablemente no llego ni a volar ni a planear.
P. robusta deoiseauxdeproie.tcedi.com.      Especie. Protarchaeopteryx robusta

                                                             
Imagen de nhmc.co.uk.

AVES O PÁJAROS

ARCHAEOPTERYX
Descripción:
Después del Velociraptor, en esta cadena, el Archaeopteryx probablemente sea el más conocido. Las plumas de los famosos fósiles de este animal son asimétricas; el borde anterior es más estrecho y aerodinámico que el posterior. De este modo, las, las alas podían cortar el aire, permitiendo al menos una forma rudimentaria de vuelo. Aún no se sabe la manera en que volaba el Archaeopteryx, pero se han hecho numerosos estudios para averiguar este extraño tipo de vuelo. El Archaeoteryx se considera el primer ave, por lo que aún conserva algunos de los rasgos de los reptiles como la cola huesuda, las garras o la mandíbula dentada, en vez de pico.
Características de la evolución:  Plumas adaptadas al vuelo.
Especies: Archaeopteryx litographica / Archaeopteryx bavarica
Imagenes de (reconstrucción de Archaeopteryx) www.myjurassicpark.com. y (fósil) de imperiodelaciencia.wordpress.com.

EOALULAVIS
Eoalulavis hoyasi by wbuckland-d3gvbcnDescripción:
El Eoalulavis es otra ave extinta que fue descubierta en España. Esta ave posee el álula* más antigua conocida. Al alterar la corriente de aire, el álula permite maniobrar y controlar el vuelo a baja velocidad, algo crucial para el despegue, así como el aterrizaje.
Características de la evolución: Primera álula
Especie: Eoalulavis oyasi


Eoalulavis de dinosaurs.wikia.com.

CORVUS (cuervo)
Descripción:
En el cenit de la evolución de los antebrazos, el cuervo y otras especies de aves y pájaros modernos, con los huesos de la cola acortados y unas superficies alares expandidas, son los máximos representantes de la capacidad para volar.
Características de la evolución: Ala moderna

Cuervo de taringa.net.





*Álula: Penacho de plumas que cubre el dedo pulgar.